3 formas de facilitar la transición diaria del trabajo a la vida familiar

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¿Ese sonido te es familiar?

Acaba de terminar un largo día de correos electrónicos, llamadas de Zoom, fechas límite y tareas. Ahora está cambiando del modo de trabajo al modo familiar. Pero por alguna razón, no puedes apagarlo.

Sigue pensando en la reunión, la llamada que tuvo que hacer o todas las cosas que no pudo resolver. Vives ayer, mañana y dentro de cinco años y te resulta imposible frenar y estar presente.

Si esto le suena familiar, no está solo. La psicóloga Linda Stone llama a esta experiencia única y moderna el estado de «atención parcial continua». Nunca del todo. Nunca del todo. No podemos concentrar toda nuestra atención en las cosas que más importan: nuestro cónyuge, nuestros hijos o incluso la vista de la puesta de sol, el viento o los pájaros cantando fuera de nuestra ventana.

¿Cómo podemos hacer más inteligente esta transición del trabajo al tiempo familiar? Aquí hay cuatro técnicas basadas en la investigación.

1. Cuelgue el auricular.

Las neurociencias son claras: la mayoría de nosotros hemos desarrollado una adicción conductual a nuestros teléfonos móviles. Cada vez que tenemos el dispositivo en nuestro bolsillo, recibimos una pequeña dosis de dopamina, el neurotransmisor principal del cerebro asociado con el placer. Este máximo actual nos hace volver para aprender más. Así que no es suficiente decir: «Voy a tratar de no revisar mi teléfono esta noche». Como ocurre con cualquier adicción fuerte, superar este apego a nuestros dispositivos requiere una moderación radical. Pon tu teléfono en la otra habitación. Ponlo en modo avión. Enciérrelo en una caja fuerte si es necesario. Haz lo que sea necesario para liberarte, aunque sea temporalmente, de su agarre sobre ti.

2. Cambie su forma de pensar.

El ritmo de la jornada laboral moderna deja un residuo mental. Pasamos todo el día planificando, elaborando estrategias y tratando de obtener el máximo valor productivo de cada momento. Es la actitud perfecta para ser productivo en el trabajo. Es un desastre para la vida familiar. Por tanto, merece la pena finalizar la jornada laboral con una breve fase de transición. Respire profundamente unas cuantas veces. Da una vuelta a la manzana. Experimente los beneficios científicamente probados de la meditación. Al final de cada día de trabajo, haga una cosa que abra este espacio para cambiar su forma de pensar de optimizar la productividad a optimizar la presencia y la conexión.

3. Cambie su respiración para cambiar de opinión.

Un creciente cuerpo de investigación muestra que la experiencia de la ira, la irritación y el miedo está estrechamente relacionada con la forma en que respiramos. Cuando nos sentimos tensos y cansados ​​al final de la jornada laboral, nuestra respiración es como un espejo de nuestro estado mental y emocional. Al igual que su mente temerosa o irritable, puede encontrar que su respiración es corta y apretada. El resultado de esta investigación es que todo lo que tenemos que hacer es cambiar nuestra respiración para cambiar nuestro estado. Y la forma más fácil de hacerlo es respirar más y más suavemente por la nariz, alargando cada inhalación y exhalación a unos cinco segundos.

4. Reduzca la velocidad.

Disminuir la velocidad de la respiración es un buen primer paso. Pero puedes dar un paso más. Intenta ralentizar todo lo que haces. Por lo general, esto no es lo que solemos hacer al final de la jornada laboral. Por lo general, dejamos que el ritmo vertiginoso de nuestro trabajo se traduzca en nuestro ritmo de casa. Entonces, cuando está preparando la cena, comiendo o lavando los platos, está disminuyendo la velocidad deliberadamente. Vea lo que sucede cuando convierte cada noche en una especie de vacaciones cortas, un momento para relajarse, descansar, estar presente y experimentar la rara oportunidad de estar con las personas que más ama.

Las opiniones expresadas aquí por los columnistas de Inc.com son las suyas propias, no las de Inc.com.

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